El EQUIPO
Kimara Travel nace del encuentro entre dos viajeros: Roberto, africanista con más de 25 años de experiencia en el sector, y Luis, historiador y arqueólogo enamorado de África. Dos miradas distintas unidas por una misma pasión: crear viajes que dejen huella.
La experiencia de quien ha recorrido África durante años. Cada viaje lleva su firma: conocimiento, detalle, emoción y pasión.
ROBERTO NAVARRO
Roberto Navarro es un profundo conocedor de África, especializado en safaris y apasionado por su vida salvaje. Con más de dos décadas dedicadas a la touroperación en el continente y casi treinta años explorando más de 20 de sus países, se ha consolidado como una figura clave en los viajes de alto nivel por la región.
Formado en Historia de África y África Contemporánea, y profesor de swahili desde muy joven, y con un Diplomado en Empresas y Actividades turísticas, ha vivido y trabajado en lugares emblemáticos como Nairobi y Zanzíbar, integrándose en su cultura y día a día. A lo largo de su trayectoria, ha acompañado a viajeros —desde profesionales del turismo hasta familias— en rutas cuidadosamente diseñadas que combinan naturaleza, aventura, comodidad y autenticidad.
La experiencia de quien ha recorrido África durante años. Cada viaje lleva su firma: conocimiento, detalle, emoción y pasión.
Luis G. Carrasco
Siempre busqué comprender el mundo a través de su pasado, viajar a África me enseño a sentir el presente.
nuestra misión
En Kimara Travel creemos que viajar es una forma de vivir. No perseguimos el turismo masivo, sino las experiencias que transforman, respetan y conectan. Apostamos por el turismo responsable, el contacto real con las comunidades locales y la conservación de los ecosistemas.
Colaboramos con organizaciones anti-furtivos y proyectos de sostenibilidad, porque viajar también puede ser una forma de cuidar.
nuestra filosofía
- Atención. Desde el primer momento te escuchamos, queremos saber de ti, queremos preparar un viaje a tu medida y te prestaremos la dedicación necesaria para hacer tu sueño realidad.
- Empeño. Vamos a proponer la mejor oferta dentro de tus límites, creando un menú de alojamientos y experiencias testadas y que encajarán en tu proyecto. Y te diremos el porqué de cada propuesta, porque no movemos ganado, movemos sueños y sabemos lo importante que es.
- Interés. Te queremos ver y por eso haremos charlas no solo por mail o WhatsApp, sino que podremos contactar contigo mediante videollamada o incluso organizar una reunión presencial. Crearemos un calendario para que puedas elegir tu mejor hora y la reservamos para ti. Además, iremos siguiéndote en tu viaje de una manera silenciosa para que cada momento sea tal cual lo hemos diseñado. Nuestro equipo de corresponsales además dará un trato exclusivo y no viajarán con un simple pax, sino con unos amigos.
- Organización Nuestro sistema de gestión de reservas nos hará ser resolutivos en calidad y tiempo. No queremos masificar y perder el trato exclusivo, pero tampoco que pierdas el tiempo en largas esperas, por eso te informaremos en cada momento de los tiempos de respuesta.
- unidad En Kimara, la unidad es el punto de encuentro entre viajero y agencia. Ese momento en el que ambas partes miran en la misma dirección y deciden construir una experiencia juntas. Para que eso ocurra, es imprescindible el alineamiento: en la forma de viajar, en las expectativas, en el respeto por los procesos y, sobre todo, en la confianza. Solo así el viaje deja de ser un producto para convertirse en algo verdaderamente único. Los mejores viajes se diseñan desde la complicidad, el diálogo y el trabajo en equipo. Cuando hay unidad, todo fluye. Y el resultado siempre va más allá del destino.
Manifiesto Kimara
África no se planea, se siente.
El viaje a África no se prepara con planes, sino con emociones. Soñar con ella despierta sensaciones profundas: el olor de la tierra, el silencio de la llanura. No existe un camino único, solo preguntas interiores que guían el propósito del viaje. En un safari lo importante no es ver más, sino sentir y dejar que el viaje fluya sin control. África tiene su propio ritmo y enseña que la verdadera magia surge de lo inesperado.
El origen del viaje.
El viaje a África comienza en uno mismo: lo importante es entender qué se busca —aventura, calma o conexión— más que elegir fechas o lugares. Un safari es una experiencia emocional, no una lista de sitios. No existe el momento perfecto, porque la naturaleza sigue su propio ritmo; cada estación ofrece una belleza distinta y África siempre se transforma ante quien sabe observarla.
El lujo de lo esencial.
Planifica con sensatez, pero sueña sin límites. Tu tiempo, tus ritmos, tu forma de viajar… son la brújula en el camino. El lujo no siempre está en el mármol o en el diseño, sino en la sencillez de un amanecer sin filtros o una conversación bajo un baobab. A veces, la tienda más humilde guarda el silencio más profundo. Y ese silencio también es lujo.
Donde la elección es intuición.
Cada lugar ofrece una historia diferente: las llanuras infinitas de Tanzania, el rojo de la arena en Namibia, la pureza de un delta en calma. No todos los safaris son iguales, ni deben serlo. Encuentra el que tenga tu ritmo.
Si viajas con otros, comparte.
Si viajas solo, escucha. Y si viajas en pareja, deja que el tiempo se diluya entre las pausas. Porque a veces el mayor hallazgo no está en lo que ves, sino en cómo lo miras.
La sabiduría de quien guía.
Un buen especialista no vende destinos, interpreta sueños. Ellos entienden que África no se improvisa, se intuye. Que un vuelo, una escala o una luz cambiante son parte del relato. Confía en quien sabe tejer itinerarios como quien escribe poesía: con ritmo, con propósito, con alma.
La belleza de lo inesperado.
África no se deja conquistar por itinerarios. A veces la niebla cubre un amanecer. A veces los leones duermen y el silencio se impone. Y sin embargo, algo dentro de ti se despierta.
Olvida la lista.
No busques los “Cinco Grandes”, busca ese instante en que el corazón se calla y solo miras. Esa será tu verdadera foto.
El arte de viajar despacio.
Los safaris no son carreras. Son latidos. Cada traslado, cada pausa, cada espera forma parte del viaje. No corras detrás del tiempo: deja que el tiempo te alcance.
Viajar a África es aprender a mirar sin urgencia.
A no querer controlarlo todo.
A entender que la belleza no llega cuando la planeas,
sino cuando la mereces.
El arte de viajar despacio.
Quizá no veas todo lo que imaginabas, pero volverás con algo que no sabías que buscabas. Un olor, una luz, una manera distinta de respirar.
El safari termina, sí. Pero África no.
Porque una vez que la sientes, se queda contigo.
En los silencios, en los recuerdos, en la forma en que miras el mundo.
África no se planea.
Se siente. Se vive. Y cuando la vives, ya nunca se olvida.